Entrevista exclusiva a Flavio Sosa Villavicencio, dirigente de la APPO, sobre la situación actual de Oaxaca, el movimiento social y los desafíos futuros de la Asamblea popular de los pueblos de Oaxaca, la APPO. organización que programa un próximo congreso para los primeros meses del 2009.
Desde la fundación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), a mediados del 2006, Flavio Sosa Villavicencio, 1953, se convirtió en uno de sus principales dirigentes. Con otros responsables de esa coordinadora de movimientos sociales, fue detenido en diciembre de ese año y acusado de diversos "delitos". El 16 de abril del 2007 recuperó la libertad, volviendo a ocupar su puesto militante. Entrevista exclusiva sobre la situación actual de Oaxaca, el movimiento social y los desafíos futuros de la APPO, organización que programa un próximo congreso para los primeros meses del 2009.
P: ¿Luego de la intensa lucha del 2006 y la represión vivida, qué queda hoy realmente de la APPO? ¿Qué es hoy la APPO?
R: Es un estado de conciencia colectiva, justiciera, democrática que quiere ponerse nuevamente a articular los movimientos sociales del Estado, con un programa muy concreto a favor de la transformación de Oaxaca. Es también una suma de muchas iniciativas que se dan en todas partes en nuestro Estado y que tratamos de rearticular. Al interior de la APPO se vive hoy una especie de renovación democrática, de decantación. La idea es llegar próximamente a un congreso para definir los rumbos futuros.
P: ¿Qué queda de la amplia estructura de coordinación que existía en el 2006?
R: Funcionábamos con 260 consejeros. Esa estructura quedó desfasada dados los golpes que hemos recibido de parte del terrorismo de Estado. Nos desarticularon. Sin embargo, ahora, transitamos un momento muy particular en el que cada organización, cada movimiento, continúa protagonizando
significativos procesos de renovación a su interior. Sean los organismos de derechos humanos o bien los de defensa de recursos naturales o las organizaciones que se dedican a la comunicación alternativa. Cada quien sigue haciendo su propio trabajo, en su campo específico. Eso no se detuvo. Y por eso es importante la idea del Congreso previsto. Queremos volver a emerger. Ese Congreso debería darle una legitimidad plena a lo que cada uno sigue haciendo en sus respectivas esferas y sectores.
P: ¿Cuál es el elemento más positivo resultado del conflicto del 2006?
R: Sin duda alguna, la enseñanza que el pueblo todo lo puede. Lo demostramos durante largos meses de movilización constante. No logramos derrotar al Gobernador UIises Ruiz, que era una de nuestras principales reivindicaciones. Y si no se logró fue porque hubo elementos de la gran política nacional e incluso internacional que lo impidieron. ¡Incluso presentaron a nuestra lucha como una amenaza para la seguridad interna de los Estados Unidos! El conflicto demostró que cuando el pueblo está decidido, no hay fuerza capaz de pararlo, ni Gobierno que lo pueda frenar. Eso es muy claro para nosotros. Y no nos creemos el cuento de que estamos derrotados...
P: ¿Y lo más negativo en ese saldo del 2006?
R: Tal vez dos cosas. La primera, la traición de algunos de los que en su momento se decían compañeros. La otra, y es lamentable, que ni el Gobierno Federal ni una parte de la sociedad mexicana quisieron entender que éramos un movimiento esencialmente pacífico. Pacífico y dentro de los marcos de la constitución nacional.
P: ¿Que se radicalizó a partir de la represión que sufrió?
R: Nos acusaron de radicales porque arrojamos algunas piedras contra la policía que al mismo tiempo mataba compañeros, que encarcelaba a centenares de manifestantes, que hizo desaparecer a militantes sociales. El pueblo entonces respondió con piedras, como lo haría cualquier pueblo que es atacado, agredido.
P: ¿Cuál serían los objetivos a lograr en el Congreso que realizarán próximamente?
R: Reunificarnos, entender la diversidad del movimiento, la complejidad de las posiciones en juego, avanzar puntos comunes y construir un programa que nos unifique. Y pienso que el desafío a mediano plazo es que el pueblo llegue al Gobierno del Estado...
P: ¿Cuáles son los puntos clave del debate interno actual?
R: Hay muchos temas sensibles que están en la mesa de discusión. Y será muy importante que los mismos lleguen hasta la base y se analicen en profundidad y con claridad. Por eso es importante que se realicen asambleas preparatorias en cada uno de los 570 municipios que componen el Estado. Los puntos de debate político: si vamos a luchar por el poder o no; si queremos autonomías o no; si participamos como APPO en las elecciones o no... Apuesto a que logremos alcanzar consensos que nos unifiquen.
P: ¿Hay realmente espacio político en México hoy para una Oaxaca diferente, progresista, participativa, con movilización desde las bases?
R: Estamos inmersos en un proceso de retroceso, de regresión, en comparación con la ola progresista que predomina en Latinoamérica. En México, padecemos de una derecha que todo quiere resolverlo con militares en la calle. Sufrimos de un gobierno al que no le importa entregar los recursos naturales al extranjero. Debemos navegar contracorriente. Lo que nos da la fuerza es saber que la APPO es el pueblo mismo de Oaxaca.
P: Casi un año y medio en la cárcel, prácticamente siempre en centros de máxima seguridad... ¿Qué siente: odio, resignación, pena?
R: La cárcel fue una gran enseñanza para mí. Leí. Aprendí mucho. Tuve tiempo para reflexionar en profundidad. Pensar en lo que vivimos y en la necesidad de la causa justa. Me marcó profundamente, también, la solidaridad de mi familia, de los colegas, de la sociedad. Salí de la cárcel y la gente nos recibió con sonrisas y abrazos. Eso es alentador. Las palmadas cariñosas en las calles; las bocinas para saludarnos. No lo siento como una experiencia amarga. Me permitió conocer de cerca la torpeza del poder y la capacidad que tiene de mentirle a todos... www.ecoportal.net
Sergio Ferrari de retorno de Oaxaca